A lo largo de la primera mitad del siglo, la sensibilidad
hacia los niños y la valorización de la infancia no dejó de crecer y expandirse
en distintos ámbitos de la sociedad y el quehacer público. Los niños eran el
centro de la vida familiar, las madres debían dedicar su vida a cuidarlos y el
Estado tenía como tarea prioritaria garantizar su bienestar. La niñez era
considerada el futuro de la nación.
El peronismo significó un quiebre en la vida social,
política y económica. Los trabajadores adquirieron derechos sociales y ocuparon
el centro de la escena. Pero, además, el peronismo se presentó a sí mismo como
un hito de la historia del país sólo comparable a la revolución de la
independencia.
En ese marco, el peronismo le dio un nuevo significado al
valor adjudicado a la infancia. Bajo el lema “los únicos privilegiados son los
niños” se dejaba implícita la idea de que la justicia social había puesto fin a
las desigualdades y que el Estado otorgaba una atención preferencial a la
infancia en el plano material y simbólico. De un modo nuevo, el peronismo
estableció una relación directa, sin mediación, con los niños. En muchos casos
la “politización” de la infancia se desarrolló a través del sistema educativo
pero también se usaron otros medios, mediante la Fundación Eva Perón, como la
distribución de regalos, los campeonatos de fútbol y las excursiones.
La educación fue uno de los canales a través de los cuales
avanzó la acción del estado peronista, la búsqueda de una unanimidad, mediante
el apoyo de los trabajadores, el carisma de los líderes y, crecientemente, los
recortes a la libertad política y la censura de los disensos.
La tarea de moldear a las nuevas generaciones en las
verdades peronistas se impuso como una necesidad y un deber para el
fortalecimiento del régimen y del nuevo orden político. En esa dirección, el
libro de Eva Perón La razón de mi vida fue considerado texto oficial en las
escuelas, se redactaron nuevos programas educativos y se impusieron
celebraciones y conmemoraciones a tono con el enaltecimiento de la figura de la
pareja presidencial.
A la vez, el peronismo mejoró las condiciones de vida de los
trabajadores. De la mano de la bonanza económica de los primeros años de la
posguerra y del crecimiento de los servicios y la infraestructura del Estado,
la población cambió su calidad de vida, se amplió el consumo y se extendieron
los derechos sociales. En este contexto, se expandió la matrícula educativa, se
atendió la enseñanza técnica y los maestros participaron en su calidad de
trabajadores del régimen peronista y usufructuaron de sus beneficios económicos
y sociales.
Fuente: http://www.bnm.me.gov.ar/e-recursos/medar/historia_investigacion/1945_1955/
Fuente: http://www.bnm.me.gov.ar/e-recursos/medar/historia_investigacion/1945_1955/

No hay comentarios:
Publicar un comentario